A pesar del optimismo inicial tras la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores, el Estadio Manuel Murillo Toro se encuentra en el centro de una controversia administrativa. El IMDRI, a través de su gerente Felipe La Rota, ha salido al paso de las declaraciones del presidente del club, César Camargo, asegurando que hasta el momento no han recibido una notificación formal o requerimientos técnicos directos por parte de la Conmebol que inhabiliten el escenario para la siguiente ronda del torneo continental.
Desde el instituto se enfatiza que las cuadrillas de mantenimiento han cumplido rigurosamente con el cronograma de adecuaciones, destacando que para el partido ante O'Higgins el "Coloso de la 37" presentó una gramilla tipo bermuda en perfectas condiciones, además de mejoras en la iluminación, zonas de prensa y camerinos. El IMDRI sostiene que el estadio cumple con los estándares internacionales exigidos y que las observaciones mencionadas por la dirigencia del Deportes Tolima, relacionadas con accesos para personas con discapacidad, agua caliente en camerinos y zonas hospitality, deben ser revisadas conjuntamente para determinar las acciones a seguir.
Ante la incertidumbre generada, el IMDRI ha manifestado su total disposición para reunirse con los directivos del equipo "Vinotinto y Oro" con el fin de conocer el informe oficial de la confederación sudamericana. El objetivo de la administración municipal es garantizar que Ibagué siga siendo "La Casa del Deporte" y evitar que el equipo tenga que buscar sedes alternas en otras ciudades para sus compromisos internacionales, asegurando que se realizarán los ajustes necesarios en tiempo récord si llegaran a ser solicitados formalmente.
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