La participación del Deportes Tolima en la fase de grupos de la Copa Libertadores ha encendido las alarmas respecto a la infraestructura del estadio Manuel Murillo Toro. César Camargo, presidente del club, ha manifestado que existen inconvenientes significativos con la CONMEBOL que podrían poner en riesgo la localía en Ibagué. Las observaciones del ente rector del fútbol sudamericano no son nuevas, pues se venían manejando soluciones temporales que permitieron el uso del escenario en fases previas, pero con el avance del equipo en el torneo, las exigencias han escalado a un nivel de rigurosidad que el estadio, en su estado actual, no logra satisfacer plenamente.
Los puntos críticos señalados en las denuncias de la Confederación tras el último encuentro frente a O'Higgins se centran en cuatro ejes fundamentales: el estado de la gramilla, las condiciones de los baños, la logística de los accesos policiales y la adecuación de espacios de hospitalidad. Este último punto es uno de los más complejos, ya que las zonas de "Hospitality" y seguridad para dirigentes son requisitos innegociables para la fase de grupos. Ante este panorama, el Deportes Tolima ha actuado con previsión inscribiendo al estadio Centenario de Armenia como su sede alterna oficial, un escenario que sí cumple con la totalidad de los requerimientos técnicos y que recibiría al "Vinotinto y Oro" en caso de no superar las inspecciones locales.
Sin embargo, existe una voluntad clara por mantener la localía en la "Capital Musical". En los próximos días se llevará a cabo una reunión privada entre César Camargo y la alcaldesa Johana Aranda para coordinar un plan de choque. El objetivo es radicar formalmente las inconformidades y necesidades ante el IMDRI para iniciar las adecuaciones prioritarias antes de la visita oficial de los delegados de la CONMEBOL. La disposición de ambas partes es total, entendiendo que jugar en Ibagué es vital tanto para la identidad del club como para la economía de la región, pero la decisión final dependerá de que el estadio esté completamente a punto para el día de la revisión.
A este complejo escenario administrativo se suma la presión deportiva. El club también debe gestionar la situación de su director técnico, Lucas González, quien enfrenta una sanción tras los incidentes presentados en el partido contra O'Higgins. El Deportes Tolima tiene plazo hasta este miércoles para presentar las pruebas y descargos correspondientes ante la CONMEBOL, buscando reducir el tiempo de penalización de su estratega. Los próximos días serán determinantes para definir si el "Coloso de la 37" seguirá siendo el fortín del equipo en el torneo continental o si la hinchada deberá desplazarse al Quindío para apoyar al equipo en su sueño libertador.

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