En el corazón del Pijao, donde la pasión forja la leyenda, nuestras fuerzas se unen, no solo en la cancha, sino en el espíritu. Cada apretón de manos con nuestros amigos de cancha es un pacto de honor, un juramento de que la victoria no es solo un sueño, es nuestro destino.
Miramos al estadio, nuestro hogar, y sentimos el rugido de la gente, un eco de la fuerza ancestral y la tenacidad de nuestra tierra. No hay rival que nos detenga cuando la unión es nuestro escudo !Vamos Tolima!
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